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The Italian Wars - Ultimate (Battle Beta)

Lun 14 Nov 2016 - 16:30 por Miguel80tp

The Italian Wars - Ultimate (Battle Beta)



Lanzada la beta del futuro Italian Wars - Ultimate. Se han añadido varias facciones nuevas, junto con una revisión completa de todas las estadísticas de las unidades. También se han agregado nuevos sonidos y música que proporcionan una sensación completamente nueva y un ambiente renacentista.

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¡ Santiago y cierra !

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ILG Príncipe 3
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El trovador responde...

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Sáb 26 Nov 2011 - 14:12






  • morgennes


Gracias por el reconocimiento morgennes. :worship:

Ésta alianza supondrá una inyección económica al reino y dará cierto tiempo para Alfonso VI a aplacar las pretensiones francesa en la península, de igual manera, equilibra la situación en el norte y estabiliza cierta seguridad respecto a la recién conquistada Zaragoza.

La batalla no supuso grandes complicaciones para Castilla aunque sí se ha de estimar la gran perdida de caballeros con cota de malla que nos supuso. Se enfrentaron a las tropas aragonesas en meleé durante largo rato, sin retrasar su posición en ningún momento para volver a realizar una carga, pero la situación de las milicias lo requería. No podía movilizar los efectivos porque ocasionaría grandes pérdidas en la infantería.


  • Taqui


Fue duro de pelar el "Implacable" pero si Teresa hubiese nacido en nuestro tiempo estoy seguro de que sería una gran quarterback. Pero claro... si nuestro amigo entraba a su alcoba cada noche como si fuera a una solana a ver el estado de curación de los jamones... se monta el lío él solito.

Parece ser que Castilla no estaba muy por la labor de invitar a los nobles aragoneses... que maleducado este Alfonso. En fin, tampoco creo que los que quedaban tuvieran muchas ganas de presentarse en París con la que les estaba callendo en Zaragoza. Los portugueses, primos hermanos de Castilla, tampoco fueron invitados pero eso sí, al igual que tú, se percataron de la falta de caballerosidad de Alfonso VI y mandaron vía emisario las cabezas putrefactas de los reyes de Aragón... si es que... no sabemos valorar Alfonso.


  • DWarrior


"L'amour n'est pas seulement disposé, est surtout comprendre."

Pero aún así, ¡que bonito que es enamorarse leñe!. scratch




Última edición por ILG Príncipe 3 el Sáb 26 Nov 2011 - 15:35, editado 2 veces
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Ampliando fronteras. / Embajada.

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Sáb 26 Nov 2011 - 14:12





Plazas escribió:




  • Categoría: Pueblo
  • Gobernador: Alférez Real Vaasco
  • Ingresos: 1.170 florines
  • Orden público: +130%
  • Habitantes: 2.126
  • Crec. demográfico: +1.5%
  • Impuestos: Muy altos


Edificaciones:



  • Empalizada de madera





Alianzas escribió:


Última edición por ILG Príncipe 3 el Sáb 26 Nov 2011 - 15:39, editado 3 veces
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morgennes
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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por morgennes el Sáb 26 Nov 2011 - 15:15

A esa alianza moro-portuguesa le veo poco futuro, no se porque pero se van a acaber peleando


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Seas quien seas, seas de donde seas, hayas tenido el dia que hayas tenido, sonríe porque nada es mas bonito que la sonrisa ni despeja más las malas nubes que ver las cosas por el lado bueno.

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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por MaKaan el Sáb 26 Nov 2011 - 15:19

Wow es de los posts mas currados que he visto nunca! Y las imagenes muy buenas tambien! Enhorabuena
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El trovador responde...

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Mar 29 Nov 2011 - 12:26







  • morgennes


Posiblemente no tenga que preocupar demasiado a Castilla. Lo realmente importante sería que los franceses se aliásen con los almorávides; entonces estaríamos hablando de tener que protegernos tanto en el Norte como en el Sur. Dios quiera que no llegue el caso morgennes.


  • MaKaan70


Muchísimas gracias MaKaan, por tu valoración. Very Happy

Intento invertir lo mejor de mí en cáda capítulo que publico en este AAR's, espero que lo puedas disfrutar como lo hago yo. Y ya verás cuándo Werety exponga sus ilustraciones para el relato va a ser excepcional (seguro).

Encantado por tu apoyo el cuál, es terriblemente necesario para mí.

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Capítulo VI. Villanos.

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Mar 29 Nov 2011 - 12:27

- Villanos. Parte I.

Castillo de Toledo. 14 de Enero de 1.091 d.C.


"Algunos niños, nacen... siendo obstinados mi buen Ribero. - comentó el rey Alfonso al noble conde mientras paseaban por el abarrotado patio de armas de la fortaleza toledana.
Te lo advierto, mi hija... a rechazado a más pretendientes que piedras hay en este castillo." - prosiguió Alfonso mientras pinchaba de un barril un suculento trozo de manzana y extendía su brazo para ofrecer un bocado a Ribero.

"Entonces debería ser más severo con ella." - repuso la condesa de Lemos.

"Bueno, lo he intentado pero hice una promesa a Constance. Que la niña eligiría a su esposo."

"¡Oh, oh!.. - se escandalizó la condesa.
Nunca he oído locura tal."

"Éste matrimonio sería ventajoso para ambos. - añadió Ribero conde de Lemos.
Mi hijo obtendría su debido reconocimiento y vuestra hija ricas tierras de labranza."

"Su corazón se gana con el afecto. No con posesiones, ¿no és cierto Ricardo?." - dijo el rey refiriéndose a su joven escudero que perseguía desde instantes atrás a la comitiva en su paseo por el patio.

Ricardo le dedicó a Alfonso una larga sonrisa de oreja a oreja.

"Pues no debemos preocuparnos nuestro dulce Enrique usará su encanto con ella y el amor florecerá." - concluyó Jimena.

Enrique de Ribeyriña y Urraca El Valiente se encontraban dentro de las estancias del castillo manteniendo una tensa conversación. El joven noble leonés tomó la delicada mano de Urraca al percibir éste su profunda incomodidad ante la situación a la que se veía sometida.

"Miradme mi señora. No debéis sentiros incómoda ante alguien de menor linaje que vos."

Urraca apartó la mano de Enrique con inmediatez y adoptó una postura defensiva.

"Sois un insolente. Ya podeis contar en vuestras tierras que tuvisteis la oportunidad de rozar mi tersa piel entre vuestras manos por unos breves instantes."

"¡Qué inesperado joven infanta!. - dijo Enrique en tono de mofa.
Cómo no... me despreciaís sin darme ni tan siquiera la oportunidad de poder abriros mi corazón. No creáis que soy un fresco ni un bárbaro aspirante a conde desdichado. Mi familia gobierna las más prósperas tierras del reino de León desde hace infinidad de años. Si bien nuestra casa no obstenta el título de real como la vuestra no debeis olvidaros del enorme apoyo que nuestros recursos y hombres han facilitado a través del tiempo a los reyes que nos gobernaron. No aspiro a ser rey, si es lo que mi señora cree. Aspiro a luchar por mis promesas y sólo trataba de captar su menester para tranquilizarla."

Urraca estaba desconcertada, Enrique no parecía ser el típico joven aguerrido de la nobleza al que sus padres no internaron en la iglesia por su incapacidad de liderazgo.

" ¿Y cuál es vuestro propósito, si se puede saber, aciago conde?."

"Me honra que me catalogueis como tal sin ser aún nadie importante ni tán siquiera en mi familia Urraca. Os diré la verdad; mis padres sí que quieren aumentar su estatus social con un posible enlace de mi persona con vos damisela... pero a mí me traen hasta éste lugar diferentes motivos. Motivos de lealtad hacia Dios." - Enrique volvió a tomar la mano de Urraca, que parecía haber bajado la guardia por unos instantes captando la mirada y la atención de la joven infanta.

"Prometí a Dios hace ya muchos años que algún día me casaría con vos. Quizás vos no lo recordeis pero estuve presente el día de vuestro exilio en León. Fué la primera y última vez que os ví, quedé fascinado por vuestra naturaleza, tenía tan sólo diez años y vos siete, lo sé pues pregunté a mi educador. Sois la llama que ha mantenido encendida mi pasión durante las enormes dificultades que he pasado en mi vida."

"Tonterías. Tan sólo deseais halagarme para conseguir vuestros oscuros propósitos. No caeré rendida a vuestros pies con artimañas tan poco logradas como tal." - gruñió Urraca

Parece ser que está todo dicho mi señora. - Enrique se levantó del banco que compartía con Urraca y se dirigió hacia el portón de salida. Se giró por un instante y añadió:
Realmente me voy muy decepcionado Urraca pues ahora me doy cuenta del enorme error en el que he creído hasta la médula desde que era un niño. Pensé que Dios es justo y el verdadero amor puede triunfar por sobre todas las cosas. Pero tán sólo sois una alimaña política. No os culpo a vos pues, será la educación que habéis recibido pero, vuestra belleza es sólo escaparate de una manzana podrida que sois vos en el fondo de vuestro corazón. Os loaba cuándo me llegaban noticias de vuestra enorme aptitud para el protocolo pero en la intimidad sois despreciable. ¿Creeis que nadie en este mundo tiene sensibilidad mi señora?. - Enrique dió media vuelta y prosiguió su salida de la estancia.
Es una enorme pena haberos conocido infanta."

Urraca comprobó como Enrique abandonaba su persona y meditó en silencio sobre la forma en que había tratado al aspirante a conde.

"¿Realmente me he convertido en un ser despreciable?; tanto tiempo sirviendo a los propósito de padre me ha debido transformar en un ser inerte ante los designios del amor... me siento... extraña, con cierto aire de vulgaridad y de culpabilidad. - pensó Urraca.

Largas noches en que la paz y los deberes cortesanos de la joven infanta le permitían descansar, acordóse de la conversación de cortejo que mantuvo con Enrique. Su curiosidad por él fue in crescendo mandando emisarios camuflados hasta las tierras de Bierzo, condado de Lemos para conocer de su situación. Parecía plantearse Urraca varios caminos que se había cerrado a lo largo de su juventud en pos del bienestar de su familia. Pero... ¿sentía amor por aquél joven que abrió sus más profundos sentimientos ante ella siendo éste un total desconocido? o.. ¿verdaderamente sólo se trataba de un juego de las condes de Lemos para establecerse de manera definitiva en la corte castellana?.

Dudas, dudas y más dudas embriagaban a la infanta durante largos periodos de reflexión. Un día ante tales tormentos mentales que incluso le impedían desarrollar sus labores con normalidad decidió tomar camino hasta las tierras de Ribero de Lemos para aplacar sus ansiedades.

El 22 de Agosto de 1.091 Urraca bajó del carruaje que le transportó hasta el castillo de Bierzo. Con la excusa de supervisar terreno leonés para hacer acto de reconocimiento visitó las estancias y terrenos de los condes, comprobando que eran extraordinariamente caballerosos en su actitud con respecto al pueblo. Todos sus sirvientes y protegidos los amaban. A cualquiera que preguntara por ellos recibiá siempre halagos hacia la familia nobiliara, hablándo del maravilloso trato de sus señores y de cómo velaban por ellos en los momentos en que la guerra acaecia sus tierras, la extorsión fiscal se apoderaba del reino leonés o los asaltantes que infestaban sus tierras eran expuldos con prontitud de ellas.

Incluso parecían adorar al joven descendiente del linaje Enrique. Haciéndole ver a la infanta el compromiso leal de éste con respecto a sus deberes y propósitos. Todo el mundo conocía la situación de la familia y la familia conocía la situación del pueblo.

"Es admirable como os aman a vos y vuestra familia. Debeís de ser los pocos nobles que cuiden de sus siervos en León."

"¿Y no sómos todos hijos del mismo Señor, infanta?. - Explicó Enrique a Urraca en su nueva reunión.
Sólo tenenmos la suerte de haber nacido en familias acomodadas pero, ¿qué somos nosotros los nobles sin el pueblo?. No somos nadie. Nuestra posición no se creó para esclavizar a los súbditos sino para protegerles. Es tremendamente deshonrado afligirles y sobreponer nuestro poder para someterlos; los nobles tenemos una misión, bien difícil en muchos momentos de cumplir, pero es nuestro deber. Debemos ser la imagen en la que se reflejen nuestros hombres cuándo van a la batalla. Maestros de la conducta de Nuestro Señor para ejemplarizar a todo aquél a nuestro cargo... a veces yo quisiera ser sólo uno de ellos."

"En los tiempos que transcurren actualmente Enrique es muy complejo encontrar a alguien como vos... quizás... no, seguramente, me halla convertido en todo lo que dijísteis sobre mí cuando vinisteís a cortejarme a Toledo. Y no me gusta. No quiero ser una amargada que se pase toda la vida pensando que hasta el paje del rey conspira contra la corrona."

"Debeis aprender a relajaros mi señora. Siempre creí en el amor a primera vista y con vos así me ocurrió. Sé que vuestra alma es pura tan sólo debeis reconducirla y yo os ayudaré a conseguirlo. ¡Froilán!. - apremío Enrique a uno de los mayordomos de la corte.
Sé amable porfavor y prepara una alcoba para nuestra majestad, se quedará un tiempo entre nosotros."

"Como deseeis joven señor."

Durante meses Urraca compartió largas charlas con Enrique, conoció sus futuras tierras, a los trabajadores de la corte, el "ir y venir" del día a día del condado de Lemos y... lo más importante... encontróse a ella misma. Pronto Urraca fue consciente de la armonía espiritual que le confería estar en la presencia de Enrique y que posiblemente de éso se tratara el amor. Recuperó parte de su infancia perdida y logró resalcirse de sus demonios y de sus propias "cuentas pendientes."

El 2 de Febrero de 1.092 ambos contrajeron matrimonio en León.






- Villanos. Parte II.

Tarazona. 27 de Abril de 1.092 d.C.

Se apagaban las esperanzas. En apenas dos años el alférez castellano Vaasco logró someter a la mayoría de pobladores del reino de Aragón y los antiguos condados francos Catalanes.
Tan sólo permancía encendida la llama de la libertas en el señorío de Moncayo, situado entre la frontera del propio reino castellano, el reino portugués de Navarra y los territorios próximos a Zaragoza.

La villa de Tarazona se convirtío en el baluarte de defensa aragonesa. El último vestigio de una dinástía que hacía valorar el poder de la iglesia cristiana, la cuál en las últimas décadas había supuesto ser la mano de sus verdugos. Mallobo, señor de Moncayo se convirtió en la única referencia noble del extinto reino aragonés. Hombre de gran capacidad militar supo desmantelar las espectativas portuguesas sobre su señoría en la época en que Portugal comenzó a anexionar Aragón. Las primeras internadas lusas en territorio aragonés se produjeron dentro de los límites de su feudo y aunque pudo expulsarlos de sus dominios, no consiguió frenar el avance de las tropas lusitanas a través del caudal del Ebro hacia el Sureste.

Cuándo Castilla tomó pie en Aragón, Tarazona estaba derruida, sus habitantes reconstruían partes deterioradas de las murallas de la población que se habían destrozado con el avance portugués. Afortunadamente para ellos, su presencia pasó inadvertida por los regimientos de sus vecinos castellanos, dándoles una posición privilegiada para reconstruir sus defensas y ser testigos de la derrota portuguesa a manos de sus compatriotas y de la caída final de Zaragoza para el bien de Castilla.

"Amargos delirios de resistencia albergamos en nuestros corazones... - Mocallo se dirigía a los ciudadanos de tarazona desde lo alto de un enorme pedragal situado cerca de la reconstrucción de las murallas.
Si permanecemos aquí tarde o temprano, falleceremos. Quisiera prometeros algo mejor amigos pero no estoy en tal situación."

Las caras de los presentes reflejaban la aflicción y el tormento que estaban acaeciendo sus corazones. Años de esfuerzo para su propia supervivencia caían como grandes pilares de una catedral a sus almas.

"Durante la expedición que celebramos la semana pasada pudimos comprobar que Castilla ya domina en su totalidad los territorios próximos a la costa. Incluso Barcelona ha vuelto a caer... si ellos no pudieron contra el avance castellano... nuestras fuerzas no podrán contrarrestar su expansión en este feudo. No podemos volver a confiar en nuestra propia suerte para volver a pasar inadvertidos pues algún día no muy lejano las tropas regresarán a Castilla por éste paso y, si no son castellanos, serán portugueses."

"El señor Mallobo propone que avancemos hasta las afueras de zaragoza e intentemos retomar la ciudad. - anunció Tristán, escudero del señor de Moncayo.
Quizás si tomásemos Zaragoza tendríamos alguna posibilidad de reforzar nuestra posición. defender una gran ciudad puede darnos más tiempo para idear otro plan. Aparte, la situación actualmente es propicia pues, la mayor parte del ejército castellano se encuentra según nuestros informadores cerca de Tarragona."

"¡¿Y de cuántos hombres estaríamos hablando joven escudero?!." - preguntó uno de los soldados apostado en una de las almenas cercanas.

"No podemos manejar con exactitud el número de hombres que guarecen Zaragoza... pero"

"No tenemos posibilidades, Tristán. Obsérvalos. - Mallobo contempló de izquierda a derrecha a todos los habitantes reunidos.
Éstan derrotados de antemano. Ahora mísmo seguro que prefieren que su sufrimiento acabe de una vez, que lleguen hasta nuestras murallas los asquerosos castellanos y rendir ante ellos la ciudad si tan siquiera oponer resistencia alguna. - el señor de Moncayo escupió hacia el suelo.
M edaís asco, todos y cada uno de vosotros no conoceis el significado de la palabra "valor", sois símples defecaciones andantes que no tiene el espíritu necesario para dar la talla en una batalla, ni siquiera por vuestros hijos, esposas, por vuestro hogar.
pero no pensaréis igual cuándo tomen vuestras casas, se follen a vuestras mujeres, esclavizen a vuestros hijos... ¿esperáis menos?. El señor que conduce los ejércitos castellanos es de sobra conocido entre la nobleza hispana por su crueldad. Para él, la victoria es lo primero y el terror en las caras de sus conquistados su mayor festín.


"¡No estaremos solos!. - añadió Tristán. Hemos localizado en las montañas fronterizas algunos núcleos de resistencia protegídos por almogávares. Ellos han dado el visto bueno a nuestro avance pues saben, que la lucha es ahora mísmo el único camino y ellos tienen las suficientes agallas para combatir...

"¡No te molestes Tristán!. - repuso con enojo el señor Mallobo.
La decisión está tomada, yo y mis hombres partiremos dentro de un mes tras juntar provisiones. ¡Todo aquél que deseé acompañarnos sea hombre, mujer o niño; tendrá cabida en nuestro propósito. Quienes deseen permanecer aquí en Tarazona libres son para tomar su decisión. No quiero cobardes entre mis filas que atormenten aún más a los pocos valientes moncayeses que sobreviven. El Señor esté con vosotros..."

Todos los presentes se disolvieron y volvieron a reanudar sus tareas. Se parpaba el clímax de tensión y los constantes murmullos sobre las palabras del señor de Moncayo... todos querían sobrevivir y pensaban que sus mejor opción era rendir la plaza y esperar la compasión castellana una vez tomada posesión de ésta.

Tarazona. 23 de Mayo de 1.092 d.C.

Mallobo, señor de Moncayo y alrededor de unos cien hombres desfilaban entre un largo pasillo de ciudadanos camino a su destino. Las palabras de mallobo no fueron suficientes para calar dentro de los corazones de los anímicamente destrozados aragoneses. Cuándo la comitiva rebasó los dos portales que protegían la ciudad Mallobo dió media vuelta montado en su caballo. El populacho miró a su señor arraigados por el silencio.

En los ojos de Mallobo se podían contemplar unas pequeñas lágrimas que comenzaban a recorrer su faz rapidamente como si una pequeña grita se acabase de abrir en el pie de una montaña y empezase a despedir el cauce de un río con un enorme poder.

No habló nadie, todos bajaron la cabeza. Mallobo oteó el cielo desde su caballo, cerró sus ojos por unos instantes, volvió a recorrer con la mirada a los presentes y se marchó a galope hasta dar caza al resto de la expedición.







Valencia. 4 de Agosto de 1.092 d.C.

"Bienvenido a Valencia, Pedro. - anunció Rodrigo Díaz de Vivar.
Hay formas más humanas de rebasar nuestras murallas sin necesidad de tal desplante de caballerosidad. Sé formamenlte recivido en mi humilde morada".


Última edición por ILG Príncipe 3 el Mar 29 Nov 2011 - 15:41, editado 5 veces
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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por Taqui el Mar 29 Nov 2011 - 15:00

Curradísimo. Me ha encantado la psicología aplicada a la princesa en la narración. Very Happy

+rep

PD: impaciente espero la próxima entrega, que Valencia tiene miga.


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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por DWarrior el Miér 30 Nov 2011 - 6:10

Muy buen capitulo, he generado cierta lastima por Mallobo, señor de Moncayo Sad


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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Sáb 3 Dic 2011 - 11:40







  • Taqui


Muchas gracias por todo amigo Taqui. Very Happy

Jejeje, bueno... Valencia va a tener un gran peso en el AAR a partir del siguiente capítulo. Veremos haber que se cuece por allí. Wink


  • DWarrior


Gracias DWarrior.

Quizás Mallobo sea el último gran hombre que les quede a los aragoneses en juego. Desde luego es un inconformista pero por el momento no ha sabido ser un gran líder.

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Capítulo VII. Apariencias.

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Sáb 3 Dic 2011 - 11:40

- Apariencias.

Valencia. 4 de Agosto de 1.092 d.C.


Inmóvil como una estatua de piedra sólo alcanzo a escuchar mis própios pensamientos.
El aire salino entra por los pequeños arcos de la sala, expirar tal ambiente cala hasta en mi cerebro. Me parece que no me permite centrarme y escuchar con claridad a mis contertulios.

No es que me moleste que me hallan descubierto pues, no es la primera vez; es su persona... me produce repugnancia estar en el mísmo lugar que él. Repudio su cortesía pues envenena sus palabras enmascarándolas en poéticas estrofas sacadas de los mejores líbros heréticos.

Hace mucho tiempo que no caigo en la cuénta pero sinceramente hoy necesito descansar, apaciguar mi exaltado ritmo de vida, constante en aventuras y sin un ápice de momentos verdaderamente felices. Si este es mi cometido en vida, prefiero que llegue la muerte cuánto antes aunque, hoy, ni es la hora ni es el sitio indicado.

"¿Me está escuchando Pedro?, ¿me escucha?. - repitió insistentemente el Cid
No veo necesario decirle que se tranquilice pues, como podrá comprobar vos estaís aquí en calidad de invitado."

"Disculpe Rodrigo, creo que el cansancio hace mella en mí." - contestó secamente Pedro.

"Y no es de extrañar... jamás había visto a nadie escalar el muro de piedra de una fortaleza con tantísimo vigor. Pero he de avisaros de que si simplemente hubierais avisado al portalero no hubiéseis recibido ninguna negativo para traspasar el portón del castillo."

"¡Basta!, no aguanto más... me incordia profundamente su buenhacer... no os entiendo, ¿acaso no imáginais cuál es el motivo de mi empresa?"

"Que mi corazón albergue tolerancia y bondad no lo exime de ser capaz de comprender la realidad. Sé que vos estaís aquí para informar a Alfonso, ante un inminente ataque."

"Oh, bien... puedo comprobar que estúpido no sois, excelente. Así que... qué pensaís hacer conmigo." - preguntó Pedro totalmente irritado.

"Primero, ofreceros un buen banquete donde espero podremos dialogar más pausadamente. Segundo, hacer que las cortesanas os preparen un baño caliente y podáis reponer vuestras fuerzas y por último, daros una confortable alcoba dónde podréis descansar y contemplar el señorío de Dios desde otra perspectiva mañana al alba."

"A cambio de..."

"A cambio de nada. Bueno quizás de... que la próxima vez que deseeis visitarnos uséis la entrada común como las personas normales y corrientes. La puerta de mi casa está abierta a todos los hombres y mujeres con buenos propósitos."

Trás esto los sirvientes de Rodrigo Díaz de Vivar acompañaron a Pedro Descriua a su alcoba. Prepararonle un baño caliente y recorfontanmte que, Pedro agradeció bastante pues, llevaba mucho tiempo sin sentirse una persona común, siempre resultaba estar inbuído en el rol que desempeñaba con respecto a su reino.

Finalizado su baño, se acercó al camastro de su alcoba y tomó las ropas que las doncellas de la corte le habían preparado; blancas y limpias, suaves como la seda... ciertamente Pedro se encontraba en ése momento como si se tratáse del mismísimo Alfonso VI. Una vez vestido y tras meditar unos instantes el Cid llamó a su puerta.

"¿Sí? ¿Qué desean?." - preguntó Pedro tras escuchar unos golpecitos delicados.

"Soy Rodrigo; si sois tan amable Pedro, me encataría poder ofreceros ése banquete prometido en la sala principal del castillo. Necesitáis probar bocado. No os incomodaré en demasía, más bien os pondré al día de varios acontecimientos que quizás os interesen a vos y... a Alfonso."

Pedro abrió la puerta precipitádamente.

De acuerdo pero os lo advierto: mañana tomaré rumbo a mis tierras y si tengo que aniquilar sibilínamente a alguien que me lo impida lo haré. No creáis que soy un desagradecido, me reconforta vuestra hospitalidad pero no confío en los traidores a la corona." - y dicho ésto comenzó a bajar las escaleras que conducían a la planta baja del edificio.

Rodrígo permanecía inmóvil al lado de la puerta con cara de estupefacción.

"Ya veo que ni tán siquiera sois capaz de relajaros tras tomar un merecido descanso. Creo que Alfonso tiene mucha suerte de poder seguir contando con personas así.. - el Cid suspiró.
En fin... espero que no sea un cabeza cuadrada éste hombre... - pensó Rodrigo.




"Gracias Rashida, hoy no podré acompañaros, lo siento. Necesitamos un poco de intimidad si nos disculpáis...

"No logro preconcebir porqué tratáis con tanta amabilidad a vuestro sevicio y más cuándo son infieles a nuestro soberano Cristo"

"Lo soy porque no me limito a ver la superficie, ni me considero Cristo para dictar sentencia sobre los demás, pienso que, si están aquí es por algo, si adoran a otro Dios, tán sólo puede ser que lo llamen de otra manera y séa el mismo, pero como hay lenguas, Dios tendrá un nombre para cada lengua... porque son seres vivos y todos los seres vivos proceden del mismo lugar."

"Fantochadas. Viajad a Roma y decidle ésto a Gregory; no tardaría en colgaros de una soga al cuello."

"Procuro no ser tan informal con quién no debo serlo..."

"Y ¿por qué confiáis en mí?". - Pedro tomó una pata de asado de la gran bandeja situada en el centro de la mesa.

"Porque no me queda otra, vos habéis sido el elegido para espiar nuestras estancias ¿no?. Yo ya estaba preparado para tódo ésto desde tiempo atrás."

"Estábamos preparados". - dijo una voz en la oscuridad de las escalinatas que daban acceso a la Torre del Homenaje.

Rodrigo parecía no dar importancia a los cada vez más sonoros pasos que se aproximaban hasta la mesa. Pedro observaba con quietud.

"Pero... ¡santo Cristo!, ¿qué es todo ésto?". - proclamó Pedro asombrado.

Simple y llanamente lo que pareceís ver Pedro." - La misteriosa persona que se acercaba por las escaleras hasta los comensales, tomó asiento junto a ellos, cojío un plato de metal y agarró de la bandeja de frutas un racimo de uvas.

"¡Mi señora!, ¿que haceis en Valencia?"

"Lo mísmo que vos, Pedro. Cuidar del reino.

"Creo que deberíamos relajarnos y comer antes de seguir charlando. - indicó Rodrigo.
"Es más saludable tratar los temas de máxima importancia con el estómago lleno, además... sería muy irrespetuoso charlar de política cuando una dama nos acompaña en la mesa."

Pedro enmudeció, contempló de nuevo a la dama sentada a su siniestra en un estado patente de shock. El resto de comensales seguía comiendo y acercándose comida a sus platos. Pedro no dába crédito. Pasaba algo. Algo importante, pero todo lo que acaecia lo superaba.

Tras tomar el debido refuerzo alimenticio. Rodrigo indicó a sus invitados la puerta de la pequeña biblioteca que poseía en el piso superior. Allí podrían charlar animadamente sobre el asunto sin ser moloestados durante largo y tendido. Una vez allí Rodrigo y la dama intercambiaron una mirada cómplice. Sabían que Pedro en cierta manera alucinaba con los acontecimientos; por motivos de confianza Constance El Valiente inició las explicaciones.

"Pedro, ¿qué crreis vos que puedo hacer yo aquí?."

"No...no, - Pedro seguía incapaz de salir de su asombro.
No se que ocurre aquí, mi señora... ¡estamos en la casa de un traidor a Castilla!."

"Os equivocáis. Rodrigo no es ningún traidor, siempre ha estado velando por nuestro reino desde que se le impuso el exilio de él, una decisión que, debeis saber ahora, no aprobé en su momento. - Constance se dirigió hacia la pequeña ventana en el rincón derecho de la estancia. Ambos oyentes tomaron asiento en unas pequeñas sillas de madera.
Segúramente vos, fuéseis muy pequeño cuándo éstos acontecimientos se produjeron en la corte, y al crecer vos en Toledo difícilmente podréis tener una visión neutral de los acontecimientos que se produjeron."

"Cometí un error... - prosiguió Rodrigo.

"Eso está en mi conocimiento. ¿Quién en toda Castilla no sabe lo que acaeció aquél dia en la iglesia de Santa Gadea?"

"No estés tan seguro de lo que cuenten los juglares de las plazas del reino, joven Pedro. - Constance se apartó de la ventana y tomó asiento junto a Perdo.
"En ningún momento se produjeron tales declaraciones."

"¿Creéis que sería tan insensato de hacer jurar a un rey que no tuvo que ver con el asesinato de su hermano?. Posiblemente así fuese, no lo sé. - en ése preciso instante Constance agachó su cabeza y miró al suelo.
Alfonso me exilió porque me pidió que condujera a un grupo de prisioneros musulmanes hacia las colinas de León, y pasara por cuchillo a todos los infieles delánte del pueblo. Creedme, ese acto no estaba bien. Pues pedimos un rescate a la taifa de Badajoz por dichos prisioneros, y fueron tan insensatos de mandarnoslo por mensajero, sin guardias, sin armas. Una prueba total de confianza a Castilla por parte del rey de Badajoz. ¿y qué hizo Alfonso? ordenar asesinarlos públicamente y no cumplir con su deber de una manera legítima. Sufrí una enorme decepción personal, pero ni siquiera me atreví a juzgarlo en una conversación confidencial. Símplemente me negué delante de toda la corte y los nobles del reino a cometer tal atrocidad, propia del cardenal Domingo. Como consecuencia..."

"El exilio... - terminó Pedro.
Me gustaría no poder creéros pero... tengo motivos suficientes para pensar que realmente pudo ser así. Digamos que... en diversas situaciones he podido comprobar que nuestro rey es muy poco tolerante con los infieles, quizás no abiertamente como el Combativo pero... sabe manejar bien los hilos."

"Podeis confiar en mí cuándo os digo que ésta es toda la verdad. - sentenció Constance.
Es más, cuando en su debido tiempo indiqué a Alfonso que deberíamos traer al reino a Domingo Franco, no fue por motivos de hermandad con él. Es cierto que lo conozco desde mi juventud, pero desde entonces se podía percibir cuál eran los caminos que estaba escogiendo para aplicar su fe en el mundo. ¿Porqué entonces me decidí a invitarlo al reino y darle poder?, para incubrir a Alfonso. Es mi marido y lo amo... pero... no es una persona que no cometasus pecados, más bien es demasiado pecador. Y si el pueblo se mantiene a salvo y adora a nuestro rey es por el bien de la cristiandad y por la figura de Domingo, que actúa como cabeza de turco con respecto a los nobles y el pueblo. Las miradas están puéstas en él, lográndo así que no se centren sobre Alfonso y Castilla pueda seguir su curso con normalidad."

"Pero tampoco hemos de descuidarnos de Domingo...- el Cid volvió a dirigir una mirada a Constance.
No es trigo limpio, ansía el trono de san Pedro y se ha ganado la confianza de una figura importante dentro de la corte de Castilla para lograrlo. De momento el poder de Alfonso es terrible para hacerle frente, pues es un hombre demasiado frívolo y cabal. Pero están esperando en las sombras el momento oportuno para asestarle una puñalada por la espalda."

"El día que Alfonso tomó Toledo Rodrigo se camufló entre el ejercito que ocupo la ciudad y consiguió ser oyente de una conversación entre dicha persona y Domingo en la mezquita situada en la ladera norte de la fortaleza, dónde actualmente se ubica la nueva iglesia cristiana. - prosiguió Constance.
Inmediatamente Rodrigo se las ingenió para ponerse en contacto conmigo."

"¿Y porqué no acudisteis a Alfonso, Rodrigo? - preguntó Pedro.
Hubiérais recuperado el favor del Rey y quizás vuestra posición en Castilla, o estarías siendo el soberano de un reino amigo para Castilla y no un enemigo potencial como ahora. debeis saber que el ataque de Alfonso a valencia es inminente."

Constance y Rodrigo permanecieron en silencio. Rodrigo se levantó y ojeó los libros de las estanterías de la estancia. Constance rompió a llorar.

"¿Qué?, tan grave es lo que he dicho?"

"Si... Rodrigo no acudió a Alfonso fue... porque... porque..."

"¿Porqué mi señora?" - insistió Pedro, ansioso por escuchar.

"Porque la otra persona implicada se trata de una de mis hijas."



Última edición por ILG Príncipe 3 el Mar 6 Dic 2011 - 8:56, editado 2 veces
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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por DWarrior el Sáb 3 Dic 2011 - 21:34

¡Grandioso! ¿Cuantos turnos van de la partida?


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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por Cèsar August el Jue 8 Dic 2011 - 14:16

Ahora estoy empezando a leer este AAR y estoy flipando, se ven muchas ganas y pasión, cuidas cada detalle, me encanta. Smile


PD: Solo un apunte, y es que para hacerlo más histórico podrías haber jugado con algun mod (yo recomiendo el Bellum Crucis 6.2) que cambiara lo mal que esta representada la península en el Medieval 2 "base" (veo que mencionas lo de Navarra portuguesa o que Aragon es rebelde...), pero bueno, con tu imaginación suples de sobra el error del juego. Wink


Voy a seguir con la lectura. king

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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por jp_b46 el Jue 8 Dic 2011 - 15:12

me encanta, ademas es todo bastante exacto y cuidas bien el detalle, quiero saber como sigue
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Re: ¡ Santiago y cierra !

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Jue 8 Dic 2011 - 16:13







  • DWarrior


Gracias DWarrior, ¡tú si que eres grande!, siempre constante y fiel al relato es de muy agradecer. :andaluz:

Pues actualmente estamos en el turno número "7" de la campaña así que todavía hay relato para largo.



  • Cèsar August


Muchísimas gracias por tu valoración Cèsar August, la verdad, y como siempre digo; intento dar lo mejor de mí en cada capítulo para poder ofreceros un proyecto en el cuál estoy invirtiendo mucho tiempo, ganas y dedicación. Si con ésto logro además que os pueda deleitar esos ratitos que invertís en la lectura, me llena de una satisfacción plena.

¿Por qué no he realizado el AAR con un mod?, contestaré a tu pregunta citándome a mí mismo con extractos publicados en Caballeros de Europa y La Hermandad:

ILG Príncipe 3 escribió:Contestaré a tu pregunta con dos respuestas.

El primer motivo es tecnológico. Entre mi mujer y yo aportamos al hogar la friolera de cuatro pc's, y aunque en cada uno de ellos puedo instalar y jugar cualquier mod sin problemas, ninguno tiene la capacidad de hacerlo funcional al 100% de su velocidad y eso me desespera. Aunque no sabría a ciencia cierta si mi segundo motivo me impediría ejecutar un relato sobre un mod.

Mi segundo motivo corresponde a tu apreciación sobre dichos mods, es decir, poseen más contenido histórico. Éste motivo limita mis posibilidades a la hora de crear el relato pues, lo bonito de todo ésto según mi punto de vista es elaborar algo totalmente original.

El orígen de esta idea (a expensas de que me podais considerar un "flipao" de Medieval II Total War) reside más en los errores que en las virtudes del propio juego. Soy un apasionado de la historia, más concretamente de la edad media y cuándo empezé a jugar me molesté mucho con los creadores en términos de rigor histórico pero, hay que ser positivo, busqué el lado bueno de todo ello y me dije: ¿porque no inventarme yo una historia a medida, a lo largo que se desarrolla una campaña?; como cada partida es diferente, las combinaciones y posibilidades son infinitas por lo tanto, a fantasear. Pero claro, hablé con mi psiquiatra y me dijo que eso de fantasear sólo pues... como que no es muy sano, que necesitaba socializar mi propuesta y de ahí, ¡Santiago y cierra!.

Espero que sigas disfrutando al igual que yo de éste relato y, de nuevo, mil gracias por tu apoyo.


  • jp_b46


Mis extensos agradecimientos hacia tus palabras jp_b46. Además siempre es un plus motivacional el que un compañero escritor te muestre públicamente su apoyo y sus valoraciones.

Atento pues al desenlace de acontecimientos que se producirán en Valencia, cierra un pequeño ciclo de la trama inicial del relato para dar paso de una vez por todas al "I Concilio", donde debatiremos todos los que deseeis participar y yo algunos aspectos importantes del relato para poder continuar con la historia.

Gracias por pasarte por aquí y a seguir dándole "duro" a la sección de AAR en Caballeros de Europa.




Última edición por ILG Príncipe 3 el Jue 8 Dic 2011 - 18:25, editado 1 vez
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Capítulo VIII. El bueno, el feo y el malo.

Mensaje por ILG Príncipe 3 el Jue 8 Dic 2011 - 16:13

- El bueno, el feo y el malo.

Iglesia de San Sebastián, Toledo. 8 de Noviembre de 1.094 d.C.



El humo de los candelabros invadía la asfixiante atmósfera del pequeño claustro situado a la derecha del altar de la nueva pero pequeña y humilde reforma de la iglesia de San Sebastián.
En su interior se vislumbraba una pequeña figura atabiada con una sotana blanca murmurando palabras que mataba callando. Oratorias de un sencillo feligrés, nada apoteósico, un simple humano astiado de cometer innumerables pecados que decidió arrancarselos de raíz en la confortable e inhóspita sala de aquél andrajoso antro.

Todo marchaba con normalidad aquella tarde de sinuosa quietud en la ciudad de Toledo, a lo lejos se podía sentir palpitar el eco de las voces de los ciudadanos en sus quehaceres cotidianos. el sonido de las obras de los albañiles trabajando en las nuevas casas de piedra que los pequeños mercaderes necesitaban para comenzar una nueva vida en la capital española, los atronadores pasos de los centinelas que protegían las almenas de la muralla desfilando de una punta de la sección a otra mientras el tiempo vaciaba sus carcajadas en el oscuro ocaso de la mortalidad, la música de los feriantes francos que parecía no tener nunca un fin concreto pues una y otra vez repetían sin cesar la mísma melodía que parecía haber compuesto Lucifer para los juicios infernales que dedicaba a los corruptos que osaban llamar a las puertas del anfiteatro de la maldad... todo parecía estar en su lugar, salvo el sonido de la madera resquebrajáda de la puerta principal del pequeño enclave eclesíastico que parecía anunciar la entrada a la estancia de la trágica túnica negra con guadaña incorporada.

"Me gusta, por fín podemos observar la gloria cristiana de nuevo en Toledo. ¿Sabíais vos que este lugar lo construyeron nuestros antepasados godos?. Cuando Toledo cayó en manos de los musulmanes, derribaron la pequeña iglesia y construyeron aquí una mezquita y ahora nosotros derruimos de nuevo la mezquita y edificamos a Cristo encima de sus ruinas... ¿curioso no?" - argumentó Diago Peres, nuevo párroco oficial del lugar.

"Aunque sea de origen franco joven Peres, estoy al corriente de la historia de nuestro reino. es más, recuerde vos que si no fuese por los abades cluniacenses que se expatriaron de los feudos del delfín ningún escrito pulularía por la península. - Domingo el Combativo avanzó hasta la imágen de Cristo crucificado y se detuvo a contemplar la obra.
Ahora gracias a los mandatos de nuestro Sumo Pontífice, varios eclesiásticos romanas se han establecido aquí en la capital y han instaurado una escuela de traductores... lo cuál... personalmente no apruebo. ¿Por qué hemos de traducir los textos de esos infieles?,Dios no les dio ningún conocimiento, todos nos los robaron a nosotros, no creeís joven sacerdote?."

"Al fin y al cabo son personas ¿no?, si el Divino les mandó habitar la misma tierra en la que nosotros pisamos será por algo. Le confesaré que a en ciertos momentos he llegado a pensar que quizás todos los humanos hablemos con el mísmo Dios, pero; al igual que unos hablan el latín y otros el árabe, es posible que a nuestro amado ser ancestral se le pueda llamar de varias maneras..."

¿Pero qué...?, ¡Tonterías, blasfemias!. ¿No os daís cuenta de que esos malhechores infieles tan solo pretenden evocar al mísmisomo demonio? - repuso Domingo totlmente enojado.
Estamos intentando traducir las palabras que los demonios quieren transmitir a las personas tomándo como mano ejecutora a esas huestes orintales, bárbaras y sin ningún sentido del deber. Pero no es la primera vez que Gregory hace acto de agresión al cristianismo o... intenta hacerlo." - en ése instante Domingo mirói a su interlocutor. Clavó una feroz y ardiente mirada de sospecha en los reflejos oculares de Diago y su rostro se encendió siguiendo las pautas del pecado capital de la ira. Diago permaneció inmóvil durante largo rato mudo, una gota de frío sudor recorrió su frente, pero en sui expresión se reflejavba la pasividad.

Diago Peres giró su cuerpo de manera que pudiese estar frente al altar, contempló de arriba abajo los fresnos que adornaban la cúpula del edificio en su interior. Imágenes de infieles quemándose en hogueras, de personas esclavizadas por soldados de Cristo, de gárgolas, demonios corrompiendo al pueblo, maltratos...

"¿En que pensaís?" - interrogó Domingo.

"No pienso cardenal. Tan solo olvido" - respondió Diago.

"Interesante... - Domingo agarró el brazo izquierdo de Diago y le obligó a mirarlo cara a cara.
¿ Y qué intentáis olvidar?."

Diago Peres empalideció, comenzó a ser visible en su rostro un estado de pánico precipitado. Observó la mano del cardenal apretando su brazo izquierdo, tragó saliva lentamente y anunció:

"Se... se lo diré cuándo lo haya olvidado" - rápidamente tras decir estó, introdujo su mano derecha en un pequeño bolsillo interior oculto bajo la sotana, rebuscó apresuradamente dentro de él y deslizó entre sus dedos la empuñadura de una diminuta daga. En tan solo unos segundos había desgarrado los tejidos de la piel de la mano con la que el cardenal apresaba el brazo izquierdo de su persona.

Domingo soltó el brazo de su presa, calló de rodillas al suelo y se retorció de dolor. La daga había traspaso completamente su mano resquebrajándole trotalmente la palma de ésta. El Combativo parecía estar, desde hacía muchísimo tiempo, perdiendo su particular batalla.

"¡Hijo de mala perra!, ¡¿qué os mueve a hacer esto!?, ¡confesad!"

¿Qué os mueve a vos atacarme a mí, cardenal? - Diago se encontraba frenético, instantes atrás estaba envuelto en sus pensamientos, recavando en su interior de si sería capaz de llevar a cabo su empresa, si era o no justa.

"¡Rata!, ¡¿Pensabaís que no sabía que era esto lo que tramabaís desde un principio?! - Domingo aunó las agallas suficientes para recomponerse y levantarse del suelo. Permaneció de cara a su agresor, asió la empuñadura de la daga y empujo de ésta hacia arriba deslizándola de nuevo por toda la carne y huesos que habían sido dañando. Un enorme y largo grito del cardenal rasgó la quietud de la pequeña iglesia.
La sangre brotaba desmesurádamente desde su mano hasta el gélido mármol que lapidaba el piso del edificio. Domingo llevó su sangrienta mano hasta su cara y esparció con la palma de su mano hasta su rostro el estimulante riego sanguíneo que se le escapaba de su cuerpo.
Una malvada y satisfactoria sonrisa recubría junto a la sangre su faz. La escena era terrorífica, tan sólo se podían apreciar aquellos inmensos ojos azules entre resfregones de sangre y pequeños trozos de carne que se habían quedado colgados de sus labios.
Adoro la sangre, y más cuando ésta es pura como la mía. Normalmente suelo complacerme con la infesta sangre de los infieles pero... hoy estúpido Diago estoy de enhorabuena, pues la mismisima sangre de Jesuscristo que corre por mis venas yace en el mundo de nuevo para provclamar la venganza... aun así le confesaré que vos me poneis nervioso Diago"

"¿Por qué?" - pudo Diago Peres preguntar, librándose por un mínimo instante de su ansioso estado de sorpresa ante los acontecimientos.

Por nada en especial... me ponen nervioso todos aquellos a los que no les interesa destruir todo lo que tenga que ver con el Dios de los infieles. Como me pone nervioso la mente que te maneja... mi querido enemigo Alfonso." - Domingo comenzó a juguetear con la daga que manejaba en sus manos.

"Os equivicáis... no sólo os ganasteís la enemistas de nuestro rey... hay más personas en este largo mundo que desea que dejeis de habitarlo." Diago Peres retrocedía por cada paso que Domingo avanzaba hacia él. En unos instantes topó con uno de los bancos dispuestos en la nave central para la nobleza castellana.

"Bueno, hasta la vista, sacerdote. Gracias por la visita guiada, la daga y por no reirse de mis teorías sobre la vida. - el filo del arma acariciaba la sien del joven sacerdote.
¿Sabeis?, será la primera vez que he matado a alguien a quien apenas conocía, pero me caía bien."

"Mi santa madre decía que si profundizas lo suficiente en una persona, siempre encuentras algo bueno, pero en vuestro caso es dificil." - afirmó Diago.

"Con mis respetos a vuestra madre, ese fue segundo error. El primero fue daros vida sin pensar que el mísmisomo representante de Jesucristo os la arrebataría... y bien, ¿algo que pronunciar para que pase a la inmortalidad, antes de degollaros como a una indefensa gallina?

El sonido metalizado de un arma cristalizó la escena.

"Quisiera acostarme con una fulana que no fuese mi asquerosa y guarra esposa. Puede ser muy aburrido ver la mísma cara de puta complaciendole a uno su miembro."

"Pero... ¿qué?... - Domingo dió media vuelta y contempló a una figura emborronada por el humo de los cientos de cirios que daban luz a la estancia.

"Me alegra volver a veros cardenal... - el extraño propinó una patada en el vientre del cardenal, volviendole a hacer que cayese al suelo. De inmediato el filo de la enorme espada que poseía el extraño salvador se incorporó como un latigazo sibilino en el cuello de el Combativo.
Diago Peres retrocedió y se ocultó tras la escandalosa y brillante armadura de su salvador. Orando a viva voz por el bien de los acontecimientos.

"Así que es usted un perturbador de la justicia. No sabía que existieran, salvo en los códices, o esos pequeños tipos grasientos que andan espiando en los pasillos de los burdeles." - balbuceó Domingo arrastrándose por el piso.

"No creo que vos seáis muy prudente en vuestra situación, cardenal. El asesinato es mi crimen favorito. Bebo grandes sorbos de cerveza en las tabernas con él con regularidad." - el espadachín apretó la afilada punta de su utensilio más preciado contra el hombro derecho del cardenal, a los pocos segundos su blanca tunica se camuflaba burdeos.

"Si vais a terminar con mi vida hacedlo ya, pero no sin decirme quien sois pues, con tanto apestoso humo cubriendo vuestra cara no consiguo esclarecer la mirada de mi aniquilador." - rogó Domingo Franco.

"Vos sois para mí un viejo amigo."

"¿Cuándo fue eso?

"En los viejos y buenos tiempos."

"¿Cómo de viejos?"

"Lo bastante para ser buenos. - concluyó.
No es muy característico en mí pero, hoy me siento benevolente como para poder ofreceros una segunda oportunidad. En la parte trasera del claustro a la derecha del altar hay una puerta que da al exterior del edificio. Junto al borde del barranco observaréis que en el tronco de un árbol hay atado un caballo, cogedlo, montad en él y escapad de ya no sólo de aquí, ni de Toledo... salid para siempre de Castilla. - acercó el enemigo de Domingo su cara hacia la del cardenal.
Si no yo mismo os perseguiré y os mataré; nadie me lo podrá impedir." - volvió a asestar un tremendo puntapié a Domingo esta vez en su bañada en sangre cara.

El guerrero dió media vuelta hacia el corderito de Diago Peres. Lo observó detenidamente y le obsequió con una palabras:

"Venid conmigo, teneis que dar unas cuántas explicaciones en la corte sobre lo que hoy a acaecido aquí. Si pensaís que podéis ocultar toda la información os equivocareis de nuevo, como ahora, y puede que os cueste el aliento de vuestra vida, como ahora. Escuché toda la conversación que mantuvísteis y tengo una ligera idea de lo que aquí se ha podido fraguar." - y para no perder la práctica el extraño salvador redimió una tremenda patada en el trasero a Diago Peres, indicándole el portón de salida principal.




Última edición por ILG Príncipe 3 el Jue 8 Dic 2011 - 18:27, editado 5 veces

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Re: ¡ Santiago y cierra !

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